Tres años atrás, era bastante evidente que la Web era un espacio para navegar y buscar información, y eventualmente para almacenar información, como el caso de los webmails o los servicios destinados a guardar archivos, como el maletÃn de Yahoo!. Pero hoy las tendencias son otras, y son cada vez más los servicios que podemos ejecutar desde la Web, con sólo acceder a ellos desde el navegador. Algunos casos son muy interesantes, porque implican usar la Red con fines de productividad y colaboración.
Un caso muy relevante son las suites de oficina, como el caso de Google Docs o Zoho (www.zoho.com). La idea es simple: generar los documentos, planillas de cálculo y presentaciones directamente desde el navegador, y almacenarlas de manera remota. Eso presenta una serie de ventajas. La primera es que los archivos estarán al alcance de cualquier computadora con acceso a Internet. La segunda, no usaremos espacio de almacenamiento en nuestro disco. Tercero, podremos compartir de manera sencilla esos archivos con otros contactos, e incluso escribir el mismo documento entre varias personas.
Pero, a la vez, una serie de problemas se abren frente a la tendencia de servicios remotos en Internet. Primero, que no siempre tenemos conexión a Internet, y que muchas veces tener un documento en la Web es todo un problema. Parte de esta dificultad se soluciona con la posibilidad de acceder de manera offline a lo guardado en estos sitios, como a través de la aplicación Google Gears, que se puede instalar en Mozilla Firefox y Microsoft Internet Explorer, pero aún habrá que probar que tan confiable es ese servicio. Segundo, si bien es cierto que se pueden compartir archivos y documentos, es necesario que todos los participantes posean cuentas en el mismo sitio, lo cual no es tan sencillo, ni siquiera en el caso de Google Docs, donde basta con tener acceso a Gmail. Y el tercer problema es uno de los que más preocupan a muchas personas: la privacidad. ¿Cuán seguros pueden ser este tipo de documentos, que se encuentran almacenados en un servidor remoto, y del que no tenemos control?
El problema no es tanto que alguien en Google lea nuestros archivos. Las dificultades más bien son otras. En primer lugar, que un bug en el software permita que terceros puedan acceder a nuestra cuenta, como ya ha sucedido con muchas personas y su webmail. Almacenar archivos muy importantes en un servidor remoto y no tener una copia en nuestro disco duro no es nada recomendable
Entonces, ¿vale la pena usar los servicios de creación de documentos tipo Google Docs? Desde ya, no hay una única respuesta. Por el lado positivo, se trata de un muy buen servicio si necesitamos compartir documentos para escribirlos de manera colaborativa, como una monografÃa grupal en la escuela o la universidad. Por el lado negativo, no es un servicio recomendable para almacenar datos muy sensibles de una persona o empresa.